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Italia es un país de comisarios

Italia, un país de comisarios

Pues sí, Italia es un país de comisarios. Es difícil creer Giorgio Scerbaneco tuviese conciencia de estar generando una estirpe cuando dio vida al policía Duca Lamberti. Hoy no hay región o ciudad de Italia que no tenga su particular versión literaria de policía o comisario. Emilia Romagna, Parma, Apulia, Basilicata, Cerdeña, Milán, Liguria, Roma y Sicilia. El comisario Soneri, Renzo Bruni, Lolita Lobosco y el maresciallo Fenoglio, el comisario Campos o Ghezzi, el inspector Lucchesi y Ferraro, Colomba Caselli y Ponzetti, el ex comisario Arzilli o Luciani y el comisario Mariani., dejo otros tantos en el tintero Y dejo a parte los investigadores aficionados como la médico Ardelia Spinola o los viejitos del toscano Bar Lume.

Y el inclito comisario Montalbano.ruta_montalbano.jpg

Una legión de servidores de la ley

La paradoja está en que, desde los ’60, cuando Duca Lamberti se batía contra el crimen, la situación no se presenta diversa. Scerbanenco entonces retrataba una Italia difícil, contradictoria, enferma de maldad, ansiosa por emerger de su pasado y al mismo tempo desencantada por la realidad de los eventos, tan distintos de los sueños de rescate nacional. Hoy las sensaciones son las mismas.

No es sorprendente. Mani Pulite fue un proceso inconcluso que no ha limpiado el país, que ha aprendido ha ensuciarse en otros mil modos. Pido perdón por el juego de palabras pero considérense estos datos:

  • de 1991 a 2016, 258 ayuntamientos han sido disueltos por mafia (solo en 2016, según algunas fuentes, 154 estaban bajo administración extraordinaria). Varios son los ayuntamientos en los que no se procede con las elecciones administrativas por no haber candidatos distintos a los mafiosos.
  • El perjuicio económico de la corrupción, que en 2015 se estimaba en 60 mil millones (100 mil millones y sumamos la evasión fiscal).
  • La sensación de una criminalidad en constante aumento.
  • La escasez de recursos para la lucha contra la criminalidad: durante el último gobierno Berlusconi la policía no tenía fondos para la gasolina de los coches patrulla, por ejemplo.
  • Aumentan los muertos por uso de armas de fuego ante la convicción de estar desprotegidos por la ley.

El nuevo héroe

En esta situación en la cual lo real y lo percibido no hacen más que crear una difusa sensación de abandono y peligro inminente, la literatura parece haber dado con la figura clave, quien resuelva el enigma y traiga consigo paz y justicia: el comisario.
El nuevo héroe literario que no necesariamente se ajusta a la praxis de la realidad, que adopta métodos y formas poco convencionales, quizá más acordes con los tiempos, seguramente más acordes con la sensibilidad de los lectores. Habrá un lado oscuro, quizá, pero al servicio del bien colectivo. El héroe maculado del comisario italiano encarna al ciudadano italiano en busca de respuestas inmediatas a males atávicos. Porque se sabe, los italianos son “brava gente”. El comisario italiano en la literatura de hoy no soluciona solo los casos que la suerte le pone su camino, sino que catárticamente reanuda el vínculo entre ciudadano e instituciones que la realidad se empeña en destruir.

Conclusiones mínimas

Como ha dicho Cristina Rava “Son necesarios los superhéroes. cuanto más la sociedad es imperfecta mejor funcionan los personajes consolatorios, rellenas los huecos.” Así es. La literatura no hace más que rellenar las lagunas de la realidad con grandes fantasías.

Publicado en Narrativa personajes

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