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El lector asocial

Un ser asocial es aquel que tiene una fuerte falta de motivación para participar en la interacción social y/o la preferencia por las actividades solitarias (definición RAE). Y es curioso que en la retórica de la lectura se hable tanto de actividad solitaria, cuanto a diario se esfuerza por convencer al lector de emprender una actividad social, porque la lectura es social. Tenemos como resultado una actividad solitaria social o una actividad social solitaria.

No voy a discutir si es cierto o no.

El autor asocial es conocido y permitido, aunque a algunos editores no les haga mucha gracia.

La literatura está llena de protagonistas asociales a quienes se adora.

El lector asocial, ¿está bien visto?

Mi pregunta es, ¿si no se hizo socialmente obligatoria la socialización de la lecturas en un medio “analógico”, por qué sí en un medio digitalizado?

Desgraciadamente hoy como hoy las opiniones, incluidas las literarias, no se debaten ni se comparten. El diálogo 2.0 no existe, o casi: casi nadie comenta las entradas en los blogs, se evita el debate público, a menos que no se trate de conocidos, para evitar trifulcas virtuales. Se pontifica.

Al lector asocial le repele esta dinámica. Creo que paulatinamente repele a todos los demás. Cuando la red se convierte en un bar virtual, pero agrio, cuando se reduce la amplitud de nuestros contactos para eso que era el intercambio de ideas (que no hay que confundir con la venta de nosotros mismos o la compra de otros yos), creo que entonces el lector asocial ha ganado su partida inteligentemente porque entre todos hemos perdido la batalla en el modo más bobo.

Pongo en duda la obligatoriedad social de realizar de la lectura una actividad social. Me parece que el interés no está puesto en las opiniones vertidas, sino en los datos subyacentes del opinador.

Defiendo al lector asocial, que seguirá hablando de libros. Estoy seguro que otro lector asocial le escuchará.

Publicado en lectura literatura

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