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Sobre escribir poco o lento (o ambas cosas): algo parecido a un elogio.

Sobre escribir poco o lento (o ambas cosas): algo parecido a un elogio

Soy consciente de escribir esta entrada justo en el mes en que inicia NaNoWrimo 2017 y en parte es el motivo por el cual lo escribo.

Una de las penas que impone un blog es el de la escritura con cadencia regular y programada. En principio no tengo nada en contra de ello. Sin embargo, lo considero un escollo personal por las siguientes razones que ahora explico.

Sobre escribir poco o lento (o ambas cosas): algo parecido a un elogio.
NaNoWrimo, fuente wikipedia

Escollos

En primer lugar tal programación si es ferrea inhibe la improvisación y acaba por ser un freno. Si la permite se corre el riesgo de acabar en manos de la improvisación, especialmente si los frutos de un experimento precedente han sido buenos. Ya, pero es que la virtud esta en el justo medio se me dirá. Dejando a parte que la cita está en la mayor parte de los casos mal aplicada, la cuestión es que existen dos limites poderosos.

El primero, que la programación implica un objetivo que alcanzar, escribir entonces es un sucedáneo del marketing. El segundo, es que la improvisación deja un espacio importante a seguir el tema del momento, sobre el cual se van a lanzar millones de plumas, ríos de tinta y opiniones de todo tipo. ¿De veras tengo algo precioso que decir sobre la cuestión? ¿Voy a portar algo fundamental u original? ¿Soy un entendido del tema o solo corro tra el trapo? Al final la improvisación, tengo la sensación, corre el riesgo de generar cientos de copias disconformes del mismo texto y no creo que eso interese mucho al lector.

Blog

A fin de cuentas el blog que escribo es un de autor o de libros, o de mis libros para ser más concreto, de las cosas que, confinante con la literatura, me interesan. Cierto, no voy a defender la posición del “intelectual sin compromiso social”, sino que defiendo la posición del “intelectual que se compromete pero no es protagonista”. Prefiero ser parte que ser el ombligo. Me interesa hablar de lo que hablo y me interesa hacerlo pensando bien, argumentando, profundizando lo que escribo en la medida en que me es posible, dejando abiertas las preguntas para las que no tengo una respuesta, definitiva o transitoria, señalando todos los límites. No quiere decir esto que siempre lo consigo, en ocasiones me dejo llevar por la “cuestión del momento” y luego me arrepiento, aunque sea tarde.

Necesito tiempo

Yo necesito tiempo para escribir. No escribo deprisa, ni tecleo regularmente un número de horas al dia o a la semana. necesito pensar en lo que quiero escribir, por qué, qué tengo que decir que no se haya dicho o no como yo lo pienso. Si deseo perseguir la novedad del momento, llego tarde lo que inevitablemente me lleva a iniciar cuando todo ha pasado ya. Resulta inútil esta persecución de lo actual, mejor dicho de lo momentáneo. Y eso en que se refiere a las entradas “de actualidad”.

Prefiero por tanto escribir, como ya he escrito antes, sobre libros, o de mis libros, de las cosas que, confinantes con la literatura despierten mi interés. Es por ello que necesito tiempo, porque son cuestiones maduras y que pretendo, con mayor o menor éxito, abordar reflexivamente. Antes de teclear he de pensarlo, trazar mis mapas y revisarlos. Todo ello tiene bien poco de programable, en el sentido de establecimiento de una agenda de publicaciones regulares, porque nunca sé cuanto me llevará aclararme las ideas y porque lo que es principal tiene poco que ver con el marketing. No tengo un blog para venderme, sino para explicarme, para expresarme.

Conclusiones mínimas

Escribir un blog con esa regularidad impuesta, es para mi un límite pues corro el riesgo de escribir banalidades que a nadie interesan y sobre todo de perder a los pocos lectores a los que pueda interesar lo que he decir con mayor enjundia y algún provecho. Nunca participaré pues al NaNoWrimo porque escribo despacio. Hay en el escribir lento algo que me es consustancial. No solo porque dudo y sopeso lo que escribo, sino porque dudo y sopeso sobre lo que escribo, prefiriendo escribir poco y mejor, lo mejor que puedo, a escribir sobre todo sin lo que creo es la sustancia necesaria en el ejercicio de escribir; es algo que a mi juicio se parece a la responsabilidad de escribir.

Publicado en Escritura literatura

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