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La misión de la literatura

La pregunta más escuchada por quien escribe o quien se dedica en alguna forma a la literatura es, ¿para qué sirve la literatura?  Es decir, nos preguntamos cual es la misión de la literatura. Imagino que el número de respuestas posibles, si no es infinito, es muy elevado.

Recorro un paisaje poblado de algunas de ellas.

La literatura cambia el mundo

72H la literatura tiene una misión: rellenar grandes lagunas con grandes fantasías

Lamentablemente ni la literatura ni el arte han cambiado jamás el mundo. No hay impacto social/revolucionario en la literatura. La revolución no nace en la literatura. No cambia la posición de nadie que no estuviese ya buscando cambiarla. No produce ningún cambio en la práctica del mundo en ningún nivel masivo. Es más, situándose más alla del umbral del relativo horizonte de expectativa, siendo revolucionario desde un punto de vista literario (por estructura, por temática, etc…), se coloca más allá de la recepción de la multitud y por lo general despierta la desconfianza del grupo dirigente.

La literatura define el mundo

No menos cierto es que existen condiciones en que la literatura participa de movimientos extraliterarios, dando voz a ideas u opiniones, corrientes de pensamiento, como altavoz: basta pensar en el amor cortés, el nacionalismo romántico, la época victoriana, la beat generation, por citar ejemplo dispares entre si.

La intención de la literatura es la de ser la voz artística (y moral) de una definición del mundo, que termina, por lo general, por dar una definición de una época o una visión del mundo, particular, generacional o espectro universal, según el caso. Ojalá fuese tan sencillo. En realidad esta forma de descripción del mundo, una forma que se diría potenciada porque no acepta la distancia con el mundo, ni un escepticismo ni tan solo formal. Es, diría, literatura de combate, combate de salón l mayor paste de las veces, eso sí.

La literatura describe el mundo

La literatura como descripción del mundo para su comprensión posterior es bastante problemática. Describir el mundo supone esposar a priori un visión del mismo para luego proceder a su descripción. Tiene esto como consecuencia que la descripción es funcional a la validez de la visión inicial o al intento de demostrar su validez. De la literatura apocalíptica al naturalismo la descripción del mundo varia, pero lo que es más importante, se multiplica con el tiempo, de abre en un abanico de posibilidades descriptivas que ponen en tela de juicio que la misión de la literatura sea la descripción de la realidad con el objeto de comprender el mundo (Y ocasionalmente cambiarlo).

La literatura como via al conocimiento

Th. Mann postula la literatura no solo como juego y apariencia, como recuerda Ennio Flaiano, es decir representación del mundo, simulacro descriptivo, sino como via al conocimiento. El resultado obtenible con este conocimiento es personal, traducible en acciones concretas pro colectivo o, por contra, de tipo ascético o incluso cínico. Cualquier punto de llegada del conocimiento parece ser posible a condición de transformar lo funcional en trascendente; un puente metafísico.

El problema de cada una de estas visiones sobre la función de la literatura, hay otras más, es que ocasionalmente se solapan o representan matices o evoluciones de una idea un segmento de la realidad y, sobre todo, representan visiones parciales de la realidad. este es, a mi juicio, el gran problema de la literatura su necesaria parcialidad que se confronta con su anhelaba totalidad. Tomando nota de esta limitación funcional y epistemológica, ¿para qué sirve la literatura? ¿cuál es su misión? Creo que la misión de la literatura es la de cualquier otra disciplina no científica, la de formar por acumulación y superposición la imagen más precisa posible de una realidad multiprismática, fragmentaria, probable y sirve, pues, para aproximarse a la realidad o realidades.

Una conclusión personal

La multiplicidad de géneros y de autores que tratan los mismos temas, por ejemplo la finitud del ser, encarnan esta idea. La cuestión es problemática porque si por definición esta realidad resulta inabordable por entero entonces no tenemos a disposición más que partes y muchas lagunas.

Aquí es donde la literatura en particular y el arte e general, cumplen con lo más alto de su misión: rellenar grandes lagunas con grandes fantasías (Waldemar Januszczak dixit). Entiendo con fantasías la definición de realidades supuestas, probables o menos, inverificadas pero posibles o simplemente inverificables. La literatura sirve en definitiva para (re)crear un sentido imposible de comprobar en la realidad en que vivimos, pero que instintivamente, parece, necesitamos afirmar sin que exista una respuesta definitiva y  mucho menos única.

Publicado en Escritura lengua Libro Literatura Narrativa

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