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En el bar digital

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La Tertulia del Café Pombo, José Solana – Museo Reina Sofiahttp://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/tertulia-cafe-pombo

En el bar

Cuando era estudiante universitario me invitaron a tomar parte en una tertulia literario-filológica que se reunía en un bar de la calle París. Me pareció una idea estimulante porque  la formaban algunos estudiantes que consideraba muy válidos e interesantes en sus opiniones y porque procediendo e departamentos distintos de la misma facultad la diversidad de puntos de vista estaba garantizada, ganando la tertulia en atractivo. Desgraciadamente la invitación llegó en un momento difícil y salté algunas citas. Un día me crucé con uno de los tertulianos y hablando de otras cosas le pregunté como iba la tertulia. “Menos mal que la pierdes, al final solo habla uno que siempre tiene razón y nos grita a los demás”. Me acordé de inmediato de aquella anécdota de un tertuliano que cada tarde rompía su reloj de bolsillo contra la mesa de mármol del café mientras defendía sus posiciones, los que provocaba de inmediato que nadie contestase sus acaloradas diatribas: si estaba dispuesto a sacrificar un reloj, ¿que podría después? La cosa duró hasta que por casualidad otro tertuliano descubrió que los compraba por docenas a poco precio en una especia de bazar.

En el bar digital

En una situación semejante me encuentro ahora en Twitter (ojo, que no soy Lorenzo Silva, pero entiendo su posición). Lo que en un tiempo vi, y usé, como una herramienta de debate, intercambio y discusión, la más de las veces muy civilizada, ahora veo solo un tinglado vocinglero. No es un red de diálogo, es una red de gritos, un mercado o un bar en perenne discusión futbolera, o sea del tipo que no admite muchas mediaciones y sí y solo el “a favor” o “en contra”, conmigo o contra mi. Y es que la redes sociales no son más que bares, que en pocas ocasiones han sido lugares para conversar y las más, al contrario, para vociferar y ser o no ser partidarios de algo. Eso son los bares y esas han sido muchas tertulias al parecer esto es Twitter.

Todo esto deja en entredicho el establecimiento de una relación directa entre, digamos por ejemplo, un escritor y sus lectores. Ni si habla no se intercambia con estas modalidades de comunicación. Más bien se vitupera o se vende. Y es que es, también esto, las redes sociales son siempre menos sociales y más económicas, menos diálogos y más marketing; no acepto la conversión del dialogo en marketing. Hablar con personas, lectores, no implica venderles algo. Hablar, escribirse, con personas si solo tiene finalidad comercial no es un diálogo y habría que impedir este tipo de distorsiones del lenguaje.

Desoir voces

Así voy desoyendo siempre más voces, hasta que pase este momento de acaloramiento que implica sordera o mercadeo. Si no pasa, lo siento  mucho, dejaré de pasar yo por aquí. No creo ser el único, muchas otras personas que valoro ya han manifestado lo mismo, pero no son Lorenzo Silva, y es una lástima porque apreciaba esta red.

Publicado en Sociedad

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