Las lecturas de los autores, como un mapa.

Conocer a un autor por sus lecturas parece ser una de las claves para entender sus afiliaciones, sus filias y sus fobias, sus ejes temáticos y sus rechazos viscerales.

Se trata de perseguir al autor en su recorrido lector para determinar lo que podemos esperarnos de él. No es marginal la convicción de que no se puede separar al autor de sus lecturas. En cualquier caso vemos, o creemos ver, en las lecturas del autor un mapa con el cual orientarnos.

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Schlagwortkatalog. Biblioteca dela Univ. de  Graz. Autor Dr. Marcus Gossler  CC BY-SA 3.0

Y es que la cosa tiene dos vertientes. Por un lado las lecturas que constituyen un eje de pertenece a la élite intelectual y cultural reconocida: en ese caso las lecturas se agrupan en torno a ciertos núcleos que tiendes a ser más o menos iguales, como mínimo en una visión occidental.
Se puede argumentar que, siendo tantos los libros, es difícil leerlos todos, que cada época tiene sus lecturas, que algunas de ellas se pierden. Y luego está el canon de lecturas que cada época, y me atrevo a decir cada visión del mundo, propone como obligatoria para ser parte de la élite cultural e intelectual.
Queda claro pues que desgajarse de esa élite, formar parte de otras élites u otros grupos, tiende a descalificar las lecturas efectuadas. Dicho de otro modo si mis lecturas recaen en un grupo minoritario o en una lengua minoritaria, quizá con pocas traducciones disponibles, o pertenezco a grupos no occidentales (literaturas asiáticas, africanas o eslavas). Estas lecturas no serán tenidas en consideración por no entrar en aquel bloque de las lecturas que se considera, en Occidente, de rigor. El mapa que dibujarán estas minorías nos será tan incomprensible que desecharemos las referencias, los referidos y los referentes. En otras palabras, el axioma de lo que leen los autores vale en tanto que reconocemos en sus lecturas referencias propias, en otro caso dejan de tener valor e incluso son denostables.

Lo que no se menciona jamás, al menos hasta donde sé, es que mapa constituye los libros que el autor no ha leído o que ha rechazado leer. Sin duda es un mapa de huecos y de inferencias, proclive a las sugestiones y a las preguntas, igualmente intenso en las motivaciones que un mapa en positivo. Pongamos por caso que encontramos en la lista de los rechazados por el autor un libro como Moby Dick (podemos añadir otros, El Quijote, Lolita, Los Hermanos Karamazov, Austerlitz, en el fondo da igual). ¿Cual es el motivo del rechazo? Es curioso sin embargo que el caso de inclusión en la lista de las lecturas de nuestro autor, raramente nos preguntaremos por qué lo ha incluido; el valor, como al soldado, se le supone tal a la obra que no requiere justificación. ¿Por qué justificar el rechazo? No lo sé, no sé siquiera si es necesario. De lo que no tengo duda es que el rechazo pone mayor número de preguntas que la aceptación y no menor número de exégesis respecto a la opción opuesta.
Lo que desasosiega en el rechazo es que, si nuestra valoración del autor es positiva tanto como lo es la obra que rechaza leer o haber leído, nos coloca en una disyuntiva desagradable de la cual no podemos salir indemnes: o reconsideramos al autor o la obra que desconsidera, ¿qué amputación no es menos dolorosa?, ¿qué argumentación podemos aceptar para aceptar a la vez ambas cosas?, ¿cómo hemos podido equivocarnos tanto en lo que hemos leído?. Es un mapa de pozos, que o nos gustan o nos disgustan, que nos reconfortan o nos desaniman. En cualquier caso nos obligan saltos más o menos peligrosos para nuestra integridad intelectual, para nuestros sentido de pertenencia al club común e invisible de la inteligentsia del tiempo.

Creo que es por ello que evitamos siempre saber que libro no quieren leer los autores. Un mapa positivo nos da certezas, nos induce a considerar nuestros huecos como espacios que deben ser rellenados, concluyamos nosotros también nuestro mapa personal, o en caso contrario debemos argumentar el por qué de nuestra posición sin que por ello venga a menos, por lo general, la consideración por el autor. Las ausencias demandan preguntas y respuestas, esto no siempre es agradable, no siempre coincide con nuestra capacidad de digerir las noticias.

Necesitamos mapas de los territorios conocidos, mapas que delimiten fronteras que aún podemos recorrer y traspasar. Necesitamos que nos validen las elecciones efectuadas y una visión del mundo, indicando a caso otras posibilidades algo más remotas a las cuales llegaremos o no. Los mapas llenos de huecos non asustan porque no sabemos que dirección tomar, porque nos obliga a una crítica personal y no delegada, porque en las emociones de las filias nos sentimos cómodos si son compartidas y al contrario en las fobias (digerimos mal las emociones adversas por lo general), porque no indican donde están las fronteras: en lo ilimitado nos sentidos acongojados en vez de libres.

aharon

Escribo novelas en castellano e italiano. Me gano la vida como freelance. Licenciado de Filología Semítica por la Universidad de Barcelona y Doctor en Hebraismo por la Universidad de Turín, Italia. Reconozco Muerde ese fruto como mi primera novela.

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