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Incomprensibles contradicciones

En general vivo mal con mis propias incomprensibles contradicciones y a pesar de ello con algunas de ellas he firmado armisticio prolongado, con otras por contra…

Por lo general se trata de contradicciones sin mucho fondo: comer más chocolate del que debo, obstinarme en leer un libro que no me gusta porque lo he empezado, etc… cosas sin trasunto.

Otras contradicciones más profundas representan por contra una constante laceración de mi conciencia. Son las que enfrentan mis convicciones más profundas con mis posibilidades de acción. Por ejemplo, evitar comprar alimentos embolsados, reducir el número de embalajes. Lo intento, pero no siempre lo consigo. Admito que en ocasiones me vence la pereza en estos esfuerzos constantes y de larga duración. Estas contradicciones entre lo que creo que debo hacer y lo que luego puedo hace efectivamente son una comezón. Sigo esforzándome por hacer lo que creo que debe hacerse, aun cuando represente un esfuerzo suplementario.

nubarrones de lluvia

Incomprensibles contradicciones son, sin embargo, las que me impiden hacer lo que me parece justo. Este es el caso de Facebook. En realidad no le tengo apego, pero mantengo abierto un perfil en esa red social. Creo que, como muchos, las redes sociales nos ocultan buena parte del uso que hacen del nuestros datos. Lo mismo hacen tantas otras empresas. Saber que mis roban mis datos y los usan en forma fraudulenta debería bastar para cancelar mi cuenta. Saber que esso datos son usados para manipular la opinión ciudadana, saber que esa manipulación es a favor de ideas y expresiones que están tan alejadas de mi forma de pensar y ver las cosas, debería poner punto final a mis dudas. Debería salir corriendo a cancelar mi cuenta y la de cualquier otro programa o servicio propiedad de Facebook. No lo he hecho y como yo tantos miles y millones de ciudadanos. ¿Por qué?

En realidad no tengo una respuesta única. Creo que, en parte, no ha habido una avalancha de cancelaciones porque supone un acceso a las vidas de seres lejanos, porque es el único acceso comunicativo de masa cuando queremos subrayar que estamos aquí, que estamos vivos y contamos. Creo que no ha habido un alud de cierres porque las plazas están vacías y el diálogo público tiende a ser cancelado. Las redes sociales son el lugar en que podemos soltar lastre, donde lanzar el exabrupto, desahogarnos como si fuese un estadio de fútbol de nuestra cotidianidad política y social. Creo que no hemos corrido a cerrarlas porque aun creemos que alguien leerá nuestras líneas y se abrirá una comunicación en algún modo fructuosa, la que llevamos esperando quizá ya tiempo.

En realidad creo que no cierro la cuenta en Facebook por todo eso yo también, porque estas redes juegan con nuestra esperanza, al menos hasta que nos cansemos de ser traicionados y busquemos otras vías.

 

Publicado en Sin categoría

Un comentario

  1. LUISA MARIA LOREN (@lorenluisa) LUISA MARIA LOREN (@lorenluisa)

    comparto !!!!!! YO NO LO CIERRO POR LO MISMO ,,, AUN QUE NO LO SE DECIR TAN BIEN COMO TU!!!!!!!

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