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Violencia: violación, exclusión, cultura

Violencia: violación, exclusión, cultura

La violencia parece algo consustancial al hombre, cosa de la cual no siempre estoy convencido. Hay en la violencia algo que no tiene que ver con la animalidad que anida en cada uno de nosotros. Ese algo es la determinación, la elección, la posibilidad de escoger. Si añadimos ese opción la conciencia de estar premeditadamente infligiendo dolor, pesar, daño permanente, entonces la violencia deja de ser un acto natural, conectado a una forma atávica de ser o de actuar: acepto que la violencia natural desemboque en mutilación o muerte, pero no sin un sentido último de supervivencia. 

Violación

Las violaciones son una forma de violencia intolerable porque a la forma física que esta violencia lleva consigo hay que sumar la violencia simbólica, social. No creo que debamos tomar este tema a la ligera: ni bajo la forma de exculpaciones, ni bajo la forma de juicios sumarios. Concuerdo con quienes piensan que la violación es consecuente con una visión del mundo de jerarquías y dominaciones, que incluyen el poder en las esferas de la privado en una reproducción de una forma mentis social que no excluye la violencia como instrumento formativo. No poseo particulares competencia etológica, pero ahi donde los primates incluyen la violencia ( y la violación, con frecuencia dirigida a las féminas de grupos rivales) podemos ver esquemas jerárquicos, allí donde está parece excluida tenemos esquemas colaborativos.

Como primates superiores deberemos elegir unía si nuestros esquemas mentales, sociales, comportamentales con jerárquicos o colaborativos. Mientras tanto a la par que rechazamos la violencia y la violación, debemos empezar a crear marcos relaciones y educacionales que liberen de ello (primariamente de la violencia, porque la violación no es posible si no existe algún tipo de violencia). Esto supone un empeño muy superior a lo que podemos imaginar primariamente porque supone también desterrar el apriorismo, o al menos a si lo veo yo, y la seguridad completa de nuestras visiones como las únicas posibles. Desterrar la violencia es muy difícil porque es sutil y reptante. No por ello hay que dejar de combatirla.

violencia exclusión culturaExclusión

Más violencia parece nacer de la idea de que esta se elimina si se convive entre iguales, de la imposibilidad de permanecer pacíficos si no es entre iguales. Esta es otra violencia que en nuestros días parece imparable. Conceptualizar el espacio que ocupamos como un espacio en que solo se admite el “igual a mi”. Una exclusión que reviste mil formas: de género, de clase, de origen, de religión, de ideología. Lo que no nos es igual debe retirarse a otro espacio, de no hacerlo estamos legitimados al acoso, a ejercer cualquier violencia; de la verbal a la física, podemos también ejercer una violencia más que simbólica contra los datos objetivos o contra los que comúnmente denominamos verdad: ¿acaso no es eso la posverdad, la construcción de un sistema de referencia fuertemente estable y coherente a despecho de cualquier dialéctica con la realidad, la que sea? 

En esta forma de violencia la retórica, por banal que sea, por tosca que sea, es agresiva. Ser empobrece el lenguaje y del lenguaje sea hace, curiosamente, un instrumento arrojadizo. Lo peor es que esta diferencia es artificial, construida sobre un instrumento de entendimiento, como demuestra el esfuerzo serbocroata para hallar diferencias substanciales uy definitorias en una lengua común scurente las Guerras Yugoslavas. La violencia de la lengua no se frena con la construcción de estados diferentes, solo se multiplican las instituciones que pueden ejercerla.

Cultura

Cuantos niveles tiene la violencia es algo que no sé. Cuantos formas puede asumir, es algo que se me escapa.  Por ejemplo, ¿cuándo y cuánto se censura un escritor puede considerarse violencia? ¿De quien sobre quien? Dudo que esta violencia nazca del escritor mismo, que lo que el hace nacer se esfuerce en esconderlo y suprimirlo. Quien entonces impone al escritor esa censura, previa o no, representa la forma en que el conjunto, todos. No puedo excluirme aunque quisiera porque no estoy seguro de no hacerlo si bien puedo no ser consciente de ello, ejerce una presión homogeneizante de la forma literaria, de la cultura. Me es imposible exculparme. No por partida doble: porque soy parte del todo, porque puedo autocensurarme como medida de protección. Y es llegado a este punto que afirmo que hablar o escribir de violencia es mucho más simple que actuar sin violencia (o contra ella). Los matices es que se manifiestan son traicioneros y que los juicios contrala violencia pueden ser tan violentos como la violencia misma contra la que se declara. La violencia es una bestia infida, para derrotarla debemos ir con cuidado y no exculparnos.

Publicado en Literatura Sociedad

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