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Hipertexto e hipercultura: a propósito de Byung-Chul Han

“Hipertexto e hipercultura”Cuanto sigue no son más que las notas y comentarios personales sobre el capitulo “Hipertexto e hipercultura”, contenido en Hiperculturalidad de Byung-Chul Han.

El mundo es hipertextual.

 Cualquiera de nosotros conoce qué es y sabe el cómo funciona un hipertexto: una serie de textos enlazados, cuyo orden de lectura es arbitrario, dependiendo del punto de inicio de la lectura. Se trata pues de documentos basados en la interrelación de textos. 

El hipertexto manifiesta la destrucción de la idea de secuencia, de la cual se nutre la estructura del libro, compartiendo y suplantando, creo, la realidad. La realidad del hipertexto, para Nelson, es un enredo desestructurado como la realidad, una red sin centro. La destrucción de la secuencia como fundamento trae consigo implícitamente  el desarme de las cadenas causales, El hipertexto describe la realidad  con la fuerza de interrelaciones no dialógicas, no necesariamente en oposición entre ellas, estableciendo un marco donde el espacio se anula (y aunque no se insite en este punto, también el tiempo. Todo es contemporáneo). En ese modo el hipertexto permite ser y estar en todo lugar y tiempo.

Por otro lado, que la idea de jerarquía no ha desaparecido por completo en el hipertexto lo demuestra la descripción de Nelson (Dream Machines, p. 31) del hipertexto: un palacio con un acceso predeterminado y por tanto un recorrido per-establecido. En el fondo el hipertexto, parece, puede no ser una forma de libertad completa.

Hipercultura

Byung-Chul Han define hipercultura como  una densidad de cultura sin espacio ni tiempo, motivo el cual el hipertexto es su forma natural, pues por cuanto ya expuesto es la sola forma forma que da cuenta de todos los fenómenos descritos.

Mis apuntes

Me pongo la siguiente pregunta, ¿cómo escribir novelas en la edad del hipertexto?. Siguen otras, ¿qué producción literaria es posible? ¿Se trabaja en esa dirección?, ¿por qué sí o por qué no? ¿Es ciertamente el hipertexto la única posibilidad que recoge la calidad del mundo hoy?

¿La génesis de los materiales y las formas en que se estructura la escritura se oponen a la disposición de los materiales y las forma de la lectura? En principio el mismo Byung-Chul Han ofrece la respuesta a la última pregunta. La resistencia al hipertexto como evidencia de un mundo desestructrado e interrelacionado es la remitologización, reteologización y renacionalización de la cultura. En otras palabras, el intento de resecuencializar, reterritorializar y reubicar en el tiempo la cultura y por tanto la literatura y la lectura. Observando la lista de los éxitos editoriales de los últimos años es difícil no darle la razón. Si el lector es reticente, refractario a una descripción la realidad que desespacializa y anula el tiempo resulta difícil mantener el hipertexto como una forma creativa capaz de ganar adeptos.

Sin embargo no parece que eso afecte a otras esferas de la cotidianidad, donde cada cual vive hipertextualmente, hiperculturalmente, sin advertir esfuerzo. Tenemos pues que admitir que hay algo en la forma de la escritura que no alcanza a convencer. Apunto que el libro impreso pone un limite a las posibilidades del hipertexto. El escaso impulso del libro electrónico por parte del sector editorial ha puesto un límite a otro modo de contar: ¿podemos pensar que el sector editorial es algo reticente a nuevas formas de escribir y contar, que es adverso a la hiperculturalidad actual en los términos en que han la describe? A esto cada cual de su propia respuesta.

Por otro lado cuestiono que el hipertexto sea la única forma de contar la hiperculturalidad del mundo actual. Tan restrictiva es la visión de secuencialidad como fundamento narrativo como la idea de que solo el hipertexto da razón de la complejidad. Un texto que se base en capas superpuestas, no necesariamente dialógicas, no necesariamente interrelacionadas, puede dar cuenta asimismo de la realidad actual. La desecuencialización del texto interrumpe la cadena temporal. Y por último un texto desespacializado propone un marco omnipresente. 

La realidad tiene sin embargo otras formas de resistencia. mejor dicho la experticia subjetiva de la realidad. La necesidad de ordenar los sucesos, de hallar causas, precede al libro. La experiencia del tiempo resulta necesaria para autoexplicarnos un devenir que supere la termodinámica. Que el tiempo exista o menos (la física nos dice que no existe), es una anécdota en relación a nuestra experiencia del tiempo (y del espacio) sobre todo cuando (nos) relatamos. La disyunción entre realidad actuada y realidad contada parece ser el marco subjetivo en que nos movemos. Recoger esto en una novela, por ejemplo, requiere un esfuerzo sea por parte de quien organiza en texto ex-nihilo, sea por parte de quien lee el texto, resituándolo de facto en su propio acerbo. 

¿Conclusiones?

Por consiguiente solo una parte del éxito o el fracaso el hipertexto o de otra forma textual no secuencializada de debe al escritor. Al otro lado de la línea el lector recompone el cuadro. Con ello no pretendo exculpar al escritor de cualquier responsabilidad, sino acentuar que en un proceso comunicativo los agentes son dos, todos ellos determinantes. Quizá no hemos llegado al momento en que procesos como la hiperculturalidad son evidentes a todos en todas sus extensiones.

Al mismo tiempo la hiperculturalidad no se expresa solo a través de múltiples interrelaciones, sino en la densidad de capas coexistentes, no siempre interrelacionadas, no siempre conscientes de la contemporaneidad de estas capas. Del mismo modo existe una realidad asincrónica intersubjetiva de la cual el hipertexto no da cuenta, ¿pero puede dar cuenta de ella algún texto? En tanto que mediación el texto, la literatura, la novela, suponen la creación de un espacio vacío, una distancia entre creador y lector, realidad y relato y este desafío quizá no es superable.

Esto, como todo el resto, es solo una opinión personal.

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