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Etgar Keret, enfant terrible

Etgar Keret
Etgar Keret, fuente wikipedia

Etgar Keret, enfant terrible

Etgar Keret es uno de esos autores a los que se les coloca la etiqueta de enfant terrible de las letras en la contraportada del libro, sin dar luego muchas explicaciones del por qué. Cada uno se compondrá sus propias explicaciones una vez leído el libro que ahora sujeta en la librería.

Yo no voy disquisir o menos si esta etiqueta se da con facilidad o si la merece o no. Lo que me interesa en este momento es mostrar como este autor de 51 años es capaz de contar la cotidianidad de su tiempo usando la Biblia sin que muchos se den cuenta. Espero conseguirlo.

Es recurrente en los escritores israelíes (y judios en general) usar la Biblia como trama, como apoyo, como subtexto que hace comprensible al lector un lectura segunda y aclaratoria. En el caso de Keret se trata de usar la Biblia como contrapunto y a la vez como lectura convergente, que recoloca la historia contada en un marco de referencias preciso y reconocible.

Shiva

Para aclarar la cuestión podemos examinar uno de sus cuentos Shiva incluido en su libro Siete años de felicidad

(שבע השנים הטובות (2014, טרם פורסם בעברית), ספר אוטוביוגרפי) 

Narra el funeral de su padre e incluye en la narración una historia a propósito del finado; de hecho el cueto inicia así, con esa historia. Aquí el protagonista no parece ser sino Avraham, un lejano pariente que habiendo estudiado Torah decidió ser apóstata. En el momento en que toma esta decisión el rabino talmudista (grandísimo conocedor del Talmud) que le visita le dice que no habría muerto antes de volver a la religión; tratándose de una talmudista Keret deja en el aire estas palabras son una maldición o una visión del futuro, como si fuesen las palabras proféticas de un ángel mensajero. Avraham rechaza el mensaje (la religión), abandona la ciudad y vaga por el mundo, huye de las penurias (el holocausto) y en el lecho de muerte vuelve al redil aceptando el mensaje (gracias a las acciones del padre de Keret). 

El mito a la vuelta de la esquina

“Yo por lo tanto reclamo mostrar, no cómo los hombres piensan en mitos, sino cómo los  mitos operan en las mentes de los hombres sin que estén enterados del hecho.” Claude Levi-Strauss.

No me gusta hacer uso de las citas porque por lo general  prefiero evitar un argumento ad autoritas, pero en este caso es un resumen óptimo.

Nada más leer este cuento, mientras lo leía a decir verdad, la mente me iba a Jonás, uno de los profetas menores. Ciertamente Avraham no debe convertirse en profeta, es decir no debe convertir a los demás a la verdad de la Torah tal y como se invita a Jonás, sino que volcando la situación deviene apóstata para volver más tarde al punto inicial. Avraham y Jonás luchan con sus fuerzas por ser libres, por tener un destino personal, independientes de la palabras de la divinidad, que sena escritas o lleguen claramente al oido. Luchan por ser libres de un mensaje que lleve a la muerte, como Jonás teme que le suceda presentándose como profeta o que se vea rodeado por la muerte de quien cree aún.

Podemos ver aquí que el mensaje plantea la pregunta ¿a ojos de quien debo ser creyente para que mi vida esté en peligro? ¿qué papel juega mi íntima convicción si no es visible o si es indiferente a quien me juzga? Preguntas que se me antojan muy laicas, éticas y que conducen para cada personaje a una solución final semejante, pero nunca igual. El funeral del padre de Keret o el de Nínive, es indiferente, esconden la dificultad del diálogo entre hombre, con la divinidad, lo mismo que Etgar tiene dificultad en dialogar con sus parientes religiosos, pero también con su muy laico hermano. 

Paralelo

Este paralelo entre Avraham/Jonás deja parcialmente fuera de juego al defunto, relegado a instrumento, a trámite, que sin embargo ahonda en su humanidad llevándole pues hasta la cima en la palabras de quien cuenta la historia, un miembro ortodoxo de la familia. En definitiva Shiva nos pone ante la dificultad de conocer el ánimo de las personas, incluso las muy cercanas, conocer todos sus matices y su complejidad. El destino de cada cual. las elecciones realizadas y el desenlace final parecen no tener siempre un vínculo, una correlación ni una causa y un efecto. Todo es, más bien, imperscrutable, como el afecto infantil.

La tradición sigue y se rompe

La habilidad de Keret en reescribir la historia del reticente más santo de la Bibilia, descomponiendo y recomponiendo su historia es fantástica. Imprime al cuento, pocas páginas, la fuerza necesaria con una referencia velada. Repropone un solo dilema descomponiéndolo en varios. Queda solo la soledad y la irracionalidad, que es algo muy distinto de una incapacidad de razonar. 

El autor explota con maestría la capacidad referencial que ha marcado la literatura hebrea y judía (no es una casualidad que reivindique un nexo personal con autores como Isaac Bashevis Singer y Sholem Aleichem). En este modo hace revivir un texto religioso en mil lecturas laicas, atando el pasado con el presente, retomando la literatura de ayer para releer el hoy.

Es obvio, como siempre, que estas no son mas que mis opiniones personales. Otras muchas, distintas, interpretaciones son tan válidas como la presente. Me gustaría pensar sin embargo que estas pocas líneas sirvan a algunos para reconsiderar la lectura de sus autores israelíes, hebreos o judíos favoritos.

Extra 

Algunos enlaces para profundizar en el autor: 

Etgar Keret e hebreo

Una entrevista en Letras Libres

El sitio web del autor

Publicado en Escritura Literatura Narrativa

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