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Basura y fake news

Basura y fake news

La extensión de la macha plásticos y  microplásticos en el mar es tal que ya no podemos ignorarla como hemos hecho durante un tiempo que ahora juzgamos excesivo. El plástico es tan cómodo que hemos ignorado cualquier otra consideración al respecto, su potencial dañino, el mal uso.

Y no es el único caso. Desde el inicio de la carrera espacial se ha acumulado en el espacio un número de tal e chatarra espacial, basura orbitante, que la Nasa y la Esa consideran la cuestión como un problema importante. Sin ir mas lejos la Oficina del Programa de la NASA de Restos Orbitales estima que existen 18.000 escombros de satélites y cohetes orbitando nuestro planeta. Nada fantástico en ninguna acepción.

Basura y fake news
Imagen de basura espacial. Fuente NASA

Otro caso más: España y su gestión de vertederos son un problema.

La humanidad produce basura, residuos, en número abnorme. No es cuestión ya de población o de modelo económico, que también, sino de una mentalidad depredadora y de una incapacidad de previsión, un profundo desinterés por las consecuencias de nuestros actos, de los cuales un¡solo consideramos las ventajas inmediatas. En fin, la basura es hija de una forma mentis.

De lo material o lo inmaterial: fake news

La dimensión material de la cuestión es preocupante, pero existe otra dimensión que ahora empieza a ser evidente: el exceso informativo como basura.

A fines de los años ochenta Jean François Revel (La Connaissance inutile (1988), editado en castellano por Espasa-Calpe en 1993) advertía de la inutilidad de un exceso informativo que sin embargo no nos permitía, de hecho, tomar ninguna iniciativa social o política. La información y el conocimiento se trasformaban en basura. Lo que no preveía Revel era la transformación de la basura en basura, del exceso de inutilidad en inutilidad interesada como estándar de producción informativa.

Cierto, informaciones falsas han existido siempre. Existían, sin embargo como ente distinto de la información que devenía inútil en su sobreabundancia: compartiendo la forma le soltaba la sustancia de la información. La transformación de la basura en basura estándar que representan las fake news, tiene por principio la transformación de la la información en un estado de opinión basado en la conveniencia y la sintonía emocional. Las fake news son entonces el epítome de la forma mentis que adopta la conveniencia y la comodidad por encima de cualquier otra consideración. Una visión que conforma el mundo a lo inmediato, desentendiéndose de las consecuencias. El consumo de la basura como producto resulta del triunfo de la basura como concepción mecánicamente hedonista, sin futuro, de la acción de la humanidad.

Conclusiones mínimas

Quizá me equivoque, pero creo que la prevalencia de  las noticias falsas son el triunfo de nuestro amor por la comodidad, el triunfo del ahora, la inconsistencia de un pensamiento imprevidente y egoista. La comodidad como estándar de acción nos ha levado a aceptar primero la intrascendencia de los conocimientos que acumulamos y después a la aceptación de la falsedad como estándar de conocimiento medido con las emociones a falta de mejores metros. Quizá la salida a esta situación llegue cuando nuestras emociones estén saturadas o hayan sido todas traicionadas.


Publicado en Sociedad

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