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Ciudades, espacios narrativos

Ciudades, espacios narrativos

La población urbana ha superado ya la población rural a nivel mundial. La s grandes ciudades dominarán el panorama demográfico de este siglo y quizá del próximo. La ciudad es el seguro protagonista de la próxima narrativa mundial.

En 1950 el 30% de la población mundial vivía en ciudades. En 2018 era el 54% y en 10509 será el 68%.

ciudades

Si un espacio debe ser protagonista de la narrativa, como en gran parte lo es ya después de la Revolución Industrial, ese es la ciudad. No hay duda de ello. Y no la hay porque ya ahora vemos sin esforzarnos como se multiplican las iniciativas que han de las ciudades metas turísticas a través de su uso en diferentes obras y, también, a través del tiempo.

Mapas

Las ciudades se plasman en mapas: la topografía que representa el mundo, porque todo mapa es una ficción, pues ninguno es igual a al realidad. Mapas y literatura comparte el anhelo de representar la realidad y en cierta parte de sustituirla.

Las ciudades generan mapas que añaden una dimensión más: la relación de estas con la cultura. Son mapas que con frecuencia se generan en modo colaborativo, por adicción, de los lectores, que relacionan así lecturas y espacio. Y de paso añaden, conscientes o no, una nueva dimensión al mapa, a las ciudades y sus lecturas.

Sin embargo hay mucho más que decir sobre las ciudades, reales o imaginarias, que también las hay desde siempre. Si los lectores recomponen las ciudades lo hacen a partir de mapas mentales, cognitivos, que manifiestas los recorridos, los itinerarios en la ciudad.

Redes

En este modo y sin necesidad de decirlo, las ciudades, existentes o menos, son entes físicos e imaginarios, también culturales y lingüísticos y sistemas de convenciones, que el lector reconocer y recoloca, de signos y convenciones que cada cual descifra, no siempre univocamente. Esta nueva forma de cartografía la ciudades supone responder a la pregunta donde estoy ahora, ya sea realmente que a lo largo de las nuevas ubicaciones en que la lectura nos coloca en el espacio (y también en el tiempo, en la escala social, en relación a la moral o la ética). Al mismo tiempo nos deja como lectores la decisión de qué cartografía usamos: es (se)electiva.

Conclusiones mínimas

La ciudad se multiplica en el espacio (¿por qué solo un espacio?) y el tiempo (¿por qué solo un tiempo?), se desdobla y se solapa porque se sobreponen los espacios ideados por la ciudad, los del autor, los de los lectores, y un mapa se coloca sobre otro en una multiplicación  infinita, una dilatación (o en ocasiones contracción) del mundo que hace que este sea imposible de aferrar. El resultado es una ciudad multi-estratificada.

Las ciudades se vuelven mundos demasiado bastos para ser mapeados con eficacia y a la vez no dejamos de hacerlo, continuamente a causa de nuestra necesidad como humanos de  establecer correlaciones entre espacio y tiempo, aún a costa de inventar líneas y espacios de referencia al estar en el mundo. Y lo que queda es una red sin consecuencialidad y sin jerarquía. Múltiples recorridos y múltiples conclusiones, múltiples ramificaciones: una ciudad múltiple que es un producto modero y posmoderno.

 El único mundo/ciudad pensable hoy: un espacio potencial, conjeturas y múltiple, Calvino dixit.

Extras

Una lectura recomendada: Atlas de la novela europea, 1800-1900, Franco Moretti (Trama Editorial)

Otras entradas de este mismo blog:

Ciudad, un proyecto narrativo

Definiendo Ciudad: (auto-)geocritica

Publicado en Libro Literatura Narrativa

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