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Sequels, prequels expansiones y universos: narrativas sin fin

Sequels, prequels expansiones y universos: narrativas sin fin

En un artículo titulado The End of Endings aparecido en el New York Times a mitad de noviembre Amanda Hess abordaba la cuestión de la fin del fin, o sería mejor decir la ausencia del final en la  narración actual. A decir verdad desarrollaba el tema partiendo de la contraposición entre novelas con final y una narrativa sin fin constituida por sequels, prequels expansiones y universos.

Esta ruptura del fin, esta omnipresencia del infinito Hess la atribuye a dos factores la confluencia de internet (y los derivados de colosos capaces de extrapolar, filtrar y analizar enormes moles de datos para configurar una oferta ratificada aprioristicamente por el análisis); la reditividad asegurada de narrativas apoyadas en sucesos pretéritos (consecuentemente non se desarrollan ni seques ni prequels de fracasos comerciales). A esto la misma Hess añade la influencia del cómic y su estructura en la narrativa. la confluencia es lo que Hess denomina la lógica de internet.

¿Una visión compartida?

Ahora bien,¿es una visión compartida? ¿es una orientación certera?¿qué razones existen para está irrupción de la infinitud? ¿es cierto que es un producto reciente?

Hess se apoya en la palabras de Walter Benjamin en El narrador para conceptualizar una obra cuya idea de finitud corrobore al lector en contra de una obra sin fin que corrobore al productor/editor. Y es aquí donde creo se parte en dos la argumentación: las razones de uno y otro no son siempre coincidentes y la ruptura del formato libro para transportar la narración (aquí sí acierta a mi modo de ver cuando subraya que es el vector libro en que influencia también la finitud narrativa) acelera una divergencia, que sin embargo no es atribuible solo a un nuevo modelo o a un nuevo perfil tecnológico.

En realidad hablamos de dos elementos que se han ido separando: el autor/el editor. El editor reacciona a una regla fundamental de la actividad económica clásica: la búsqueda del provecho. con esta clave de lectura y con nuevos instrumentos tecnológicos que le permiten asegurarse un beneficio minimizando el riesgo, la concentración y expansión (¡una especie de tzimtzum comercial, páseseme la herejía) alrededor de pocos títulos y o temáticas que satisfacen a los lectores ya identificados (¿también a los que aún no leen o no han entrado en sus radares?).

La cuestión es que esto no es nuevo. Una serialización, un concepto cercano al actual en la constitución de series, ya era propia de una distribución semanal como muestran el caso, para muestra un botón, de Connan Doyle. Serialización que se unía al formato periódico de la prensa. Podríamos citar la expansión casi infinita, realmente, de la llamada novela rosa (Harmony, Jazmín y muchas otras), que se ligaban a una impresión barata en un formato de bolsillo. Formas de szequel, prequel y expansión de universos se hayan también en al novela caballeresca (Las sergas de Esplandian o el Amadís de Gaula y sus varias continuaciones en varias lenguas, sintener que incomodar al romancero). es decir que hay una razón comercial, cierto, así como hay también una razón social. 

Sequels, prequels expansiones y universos: narrativas sin fin

Cambio de época y de perspectiva

Cuando Hess cita a Benjamin situa la narrativa en un marco y una época precisas, menos estable de cuanto muchos gustarían admitir. La idea lineal de desarrollo, la ilusión del control o del promecio en una sola dirección se había quebrado ya y acaso la narrativa que descubre Benjamin no es más, entonces, que un paliativo anímico ante lo que se ve venir (y que de hecho ni había llegado ni se había ido jamás si consideramos lo fragmentario de la narrativa oral helénica, luego puesta por escrito, o de ciertas partes de la narrativa biblica y medioriental).

Citando esta vez a Cornelius Castoriadis nuestro mundo es fragmentario y sin embargo no cae en pedazos. La finitud o la infinitud no son requisitos de la narrativa a partir del posmodernernimo. Finitud o infinitud no revelan nada al lector, al menos no a un lector actual mediamente culto. Ambas ideas devienen autoexplicativas en contextos en los cuales la sensación de pérdida no empuja a trazar una nueva ruta ignota sino al anclaje con nortes artificiales que protejan idealmente (digo idealmente porque no bastan a evitar la colisión con la realidad circunstante, ni, sea claro traer nuevas rutas asegura una mayor felicidad ni seguridad, per evita, esto sí o al menos eso creo, la residual y letal certeza de la  inmovilidad salvadora) y acaso funcionales desde la óptica de uso de la narrativa, un medio de renta (como es para el productor/editor).

Contexto

Es en ese contexto que la vocación de infinito de una narración con sequels, prequels y expansiones echa raíces en las apps (programas al fin al cabo, expansibles pero predeterminados) para conocer un ulterior ilusión de eternidad. El autor es por otro lado libre de suscribir una visión u otra de una conflicto en cierto modo externo, en cierto modo consustancial a la obra misma, a lo que pretende describir, reflejar, idear.

Conclusiones mínimas

La lógica de internet como dice Hess es un motivo industrial, productiva al que se suma un cambio de época tan drástico que para algunos no existes más opción que anclarse en puntos fijos conocidos y aseguradores por conocidos (aunque describan entornos inestables y altamente ficticios) o bien perderse dentro de universos conocidos que no llevan a ninguna parte; al contrario debe afrontar la parcialidad de la experiencia, del conocimiento, del control, de la vida, las múltiples correlaciones existentes, la ilusión de las cadenas causales en campos complejos con el ánimo de un explorador del ignoto, lo cual no siempre es fácil, lo cual requiere el temple de ampliar el horizonte y la propia definición de identidad en muchas ocasiones.

A fin de cuentas, sin embargo, unos y otros finitas e infinitas rutas lectoras , rutas narrativas, no son más que una ilusión que vivirá solo el tiempo que le conceda esta sociedad cambiante. El límite que unas aceptan y otras eluden estará siempre ahí , moviéndose, mutando forma sin ser ni del todo viejo (no digamos antiguo) ni del todo nuevo (no digamos innovador), que las visiones de los autores, con tiene el poder de colocar sus obras en una u otra órbita, y las razones de los editores, siempre en la necesidad múltiples de los lectores. 

Como siempre, estas no son más que mis reflexiones personales, opiniones.

Publicado en Escritura Libro Literatura Narrativa Sociedad

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