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Emociones, comprensión y ocio en la lectura

Emociones, comprensión y ocio en la lectura

Emociones, comprensión y ocio en la lectura del libro son las cuestiones de las que hoy quiero hablar a propósito de un gráfico del Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2018 publicado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE).

En concreto en este gráfico hay tres puntos salientes: emoción, comprensión y ocio. Tres punto cuyo análisis personal arroja un panorama que quizá debería ser considerado no solo por editores y libreros sino también por autores.

Emoción

Los libros son ventanas emocionales. El libro no desata solo recuerdos, también emociones y estímulos en los que tendencialmente el lector busca felicidad; qué tipo de felicidad o con que clave esta felicidad se desencadena es algo que me resulta difícil establecer. Hasta aquí lo que dicen los datos.

Emociones, comprensión y ocio en la lectura del libro

Resulta además evidente que en esta versión emocional el libro se ve como un vehículo catalítico, es decir que se aleja de un ámbito reflexivo. La cultura en esta visión se transmite epidérmicamente, en forma eléctrica, sin filtros cognitivos. El libro resulta un epítome de una época, esta, de reacciones rápidas, donde el estado de ánimo habla antes y más fuerte que ninguna otra voz del coro. No hay que extrañarse entonces que los niveles de respuesta pública, colectiva política manifiesten sobre todo formas emocionales. Quizá hay que concluir que vivimos en ese tipo de época y que las respuestas que obtenemos, en la librería como en una casa editorial, siguen ese modelo.

Al mismo tiempo quizá puede explicar el tipo de libros que se venden (¿la autoayuda como expresión de una búsqueda de felicidad self-service? ¿un cierta sentimentalidad como eje narrativo’) o podrían venderse o incluso os que quizá se podría escribirse. 

Comprensión

La FGEE subraya en su presentación “Jóvenes y mayores perciben la lectura como una actividad que contribuye a tener una actitud más abierta y tolerante”. 

La cuestión es que esta afirmación no es una muestra de compresión del mundo, una acción intelectiva y reflexiva como podría ser esta otra afirmación: “leer ayuda a comprender el mundo que os rodea”. 

Percepción (sensación interior que resulta de una impresión material hecha en nuestros sentidos) y actitud (estado del ánimo que se expresa de una cierta manera) acaso apelan al conocimiento en vía secundaria; pertenecen al ámbito de la emoción (f. Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática. 2. f. Interés, generalmente expectante, con que se participa en algo que está ocurriendo.). Términos que pertenecen a una esfera pre-cognitiva, emocional. De nuevo una escisión, una prevalencia de las sensaciones sobre el pensamiento, del sentimiento por encima de lo racional. 

Contraposiciones

Sobre todo me choca la contraposición entre comprensión del mundo y la tolerancia que deriva de la lectura. Los hechos indican que la tolerancia en mucho menor, mucho más inestable de la lectura. Existe una distancia, una separación entre el resultado de la lectura y el ejercicio del mismo resultado. Quizá hay que pensar que no siempre la respuesta se da en función de lo que en realidad se experimenta sino en función de lo que se cree que se debería obtener, sobre rodo en ese plano inclinado que es la lectura y la cultura.

Por otro lado la comprensión del mundo no asegura una comprensión solidaria, asunción y error inconsciente en más de uno y mas de dos. En fin, un estado emotivo que raya con el voluntarismo e una lectura sesgada e voluntarista de una afirmación pueden llevarnos muy fuera de la realidad de las cosas: hay que medir con cuidado cuanto y como coliman, sis lo hacen realmente, porque es el único modo de comprender el valor de la lectura; la adherencia de las afirmaciones a la realidad se confirma en las acciones cotidianas. Hoy en dia la distancia es grande entre las afirmaciones y la realidad social, incluso entre aquellos que leen, que no pertenecen a un solo segmento social o dirección ideológica, al menos tal y como yo la veo.

Ocio

Sostengo siempre que la lectura no es ocio aunque sea placentera. Basta leer las dos afirmaciones contenidas en el gráfico: la quinta y la sexta. Si ponemos estas afirmaciones junto a las dedicadas, bien o mal, a la comprensión intelectual del mundo (y con esto quiero indicar la comprensión derivante de la reflexión, el aprendizaje y el pensamiento crítico que se desarrollan usando la lectura como un instrumento), entonces tenemos un mapa que muestra la separación de ambas esferas, que indica como el hemisferio del ocio no está poblado por la lectura. Quizá el mapa no es fiable, pero quizá se debe a que la asunción de que leer es un acto de ocio es erronea.

Conclusiones mínimas

Una lectura basado en idea preconcebidas sobre el gráfico no dará una imagen fiel de la realidad. Las respuestas preconcebidas sobre lo que socialmente se espera de la lectura son igualmente un desvío. La suma de ambas nos coloca en un territorio irreal. Ese mismo mapa intenta aunar territorios tangente no conectados, dando como resultado un mundo que solo podemos reconocer haciendo prevalecer la teoría por encima de la realidad. Si queremos saber cuales son los efectos de la lectura será mejor observar las acciones individuales y colectivas sobre la realidad circunstante dia tra dia, cuestión por cuestión. Quizá descubramos que existen solo un número limitado de correlaciones.

Publicado en Libro Sociedad

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