Saltar al contenido →

Objeto, lenguaje y literatura: una lectura de Paul Auster

Objeto, lenguaje y literatura 

En su más reciente libro publicado en España (Paul Auster. Una vida en palabras), Paul Auster aborda la cuestión del objeto en su obra (que es tanto como decir la cuestión del objeto en la literatura tal y como él la entiende y concibe). cuanto sigue se vértebra sobre estos tres elementos: objeto, lenguaje y literatura en una lectura de Paul Auster.

El objeto para Auster es inerte y tiene significación en la obra (y por tanto en la vida cotidiana) por su función, la función que desenvuelve, en la vida de quien la emplea. Es por eso que deviene, o mejor dicho puede devenir, vestigio de un pensamiento (una remembranza) y emblema de la soledad.

El mundo inanimado

Para quien escribe el planteamiento de Auster resulta problemático en varios puntos.

En primer lugar la centralidad del hombre en Auster anula el mundo inanimado: el objeto privo de relación con el hombre no existe o el objeto privo de una relación funcional y sentimental con el hombre no existe o carece de sentido. viene al mundo cuando encuentra el hombre. Si unimos esta consideración al papel del azar, las infinitas posibilidades de que algo ocurra o no ocurra, el objeto es solo como expresión de un vinculo aleatorio que establece el hombre. Cabe preguntarse qué ocurre pues cuando el no se establece ese vínculo o cuando el hombre deshace ese vínculo. Resulta pues no solo un mundo ignoto sino un mundo evanescente. La perdurabilidad en Auster es un imposible. 

Objeto, lenguaje y literatura: una lectura de Paul Auster

En otro aspecto si el objeto nunca es, resulta engañoso que sea cuando encuentra al hombre: parece una creación ex-nihilo. Sustituyendo el objeto por el mundo la distancia es mucho mayor, pero para nuestro autor la cuestión está mal puesta si lo único que cuenta es la relación real, entre las muchas posibles, que cada uno establece con el objeto singular. En realidad el mundo es una cuestión de relaciones personales que fugazmente se entrelazan y cruzan, creando un tejido que no es cognitivo sino efímero y emocional; así interpreto la visión de Auster.

Pre-existencia

Cabe preguntarse igualmente si el objeto pre-existe a su nómina o si es tal solo cuando se menciona, cuando es mencionado por el hombre. Como el mismo Auster sostiene a propósito de su obra la necesaria generalización del lenguaje es contraria a esta visión del “ser en el mundo” (y recuerdo como complemente le texto de Jorge Luis Borges, Funes el memorioso), que requiere por contra un detalle nominativo-descriptivo para dar cuenta de estas unicidades y accidentes.

El lenguaje ligado a los objetos

La existencia del objeto como existente solo en el recuerdo o en una relación que se recuerda (que es fruto del azar), depende exclusivamente del lenguaje. El objeto material está escindido y su valor no reside en la materialidad sino en los vínculos que se descubren con el lenguaje y que resultan, para Auster, insuficientes y escasamente válidos, aunque sean los únicos posibles. La otra posibilidad de existencia del objeto, la del objeto  como emblema, como metáfora, reside siempre en el lenguaje y sin él no es.

El resultado es que el objeto existe solo en lenguaje. Como consecuencia de la insuficiencia del lenguaje y de la intervención del azar como reino de lo posible, el mundo es efectivamente un fenómeno imposible de conocer porque es imposible de generalizar: demasiado personal la experiencia del mundo, demasiado grande el número de variables que el azar es capaz de desplegar en esa experiencia (siempre fugaz, añado).

Conclusiones mínimas

Escribir es pues una a actividad e riesgo, abocada las más de las veces al fracaso, como el mismo autor reconoce sin por ello menguar ese esfuerzo en fracasar mejor; para quien quiera ejercer de escritor resulta una admonición, sobre todo si se aspira al absoluto.

Escribir no da como resultado un acercamiento a las dinámicas capaces de explicar el mundo, sino que es un esfuerzo por no caer de lleno en un caos, un intento de ordenación parcial y abocada al fracaso. Lo cual, bien mirado, es un buen antídoto para todos los afanes totalizares y totalitarios de estos tiempo recientes.

Publicado en Escritura lectura Libro Literatura Narrativa

Comentarios

Deja un comentario